Si tuviese que buscar una de esas definiciones cortas y lapidarias para “Primos”, esta comedia dirigida por Daniel Sánchez Arévalo y estrenada en 2011, diría sólo dos palabras: buen rollo. Porque casi todo en ella da la impresión de haber sido concebido para provocar precisamente ese sentimiento en el espectador. No es sólo humor, aunque lo encontraremos continuamente a lo largo de esta historia. Son los personajes y sus historias, y también los escenarios. Incluso la elección musical. Ya los primeros compases del “Quiet Town” de Josh Rouse que la precede parecen querer guiarnos hacia ese positivismo.














