Stefan Zweig es uno de esos autores repetidores en el Desván, y al
que una vez más hago hueco en mis estanterías. La inclinación a leer un libro y
lanzarse a una historia puede tener motivaciones diversas: la propia historia,
la trama que nos llama, o incluso alguna recomendación personal. En este caso
confieso que utilicé esta lectura como solución a un pequeño bache lector. De
ahí que me haya decantado hacia lo breve, y hacia una prosa ya conocida como la
del austríaco. Que en caso de saturación, casi siempre es mejor lo bueno
conocido.
miércoles, 22 de abril de 2015
miércoles, 15 de abril de 2015
Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (2014)
Si hablamos de Mortadelo y Filemón, los más
rocambolescos agentes que han ido surgiendo de la mente de Francisco Ibañez desde hace décadas, yo me inclino hacia esa
vertiente, la literaria. Es inevitable hacerlo cuando me he criado con ellos casi
por herencia familiar. He crecido entre cómics y viñetas ilustrando las
aventuras de esta singular pareja. Y quizá por eso, cuando entre los planes
para combatir uno de esos domingos grises fue cobrando fuerza esta película, yo
me puse en guardia.
miércoles, 8 de abril de 2015
Entre los muros de Crickley Hall (James Herbert)
La novela que hoy me subo al
Desván me acompañó en uno de esos momentos extraños, en esa incertidumbre que
implican los primeros compases, creo, de cualquier cambio. Y quizá por eso no
consiguió llegar a entusiasmarme, no estando en mi momento más receptivo como
lector. El caso es que la escogí porque esta historia de James Herbert parecía tener todos los elementos para conquistarme,
una de esas apuestas que se antojaban prácticamente seguras.
miércoles, 1 de abril de 2015
Corazones de acero (2014)
Tanto si hablamos de cine como de
literatura, seguramente lo bélico sea uno de mis grandes puntos flacos. Es un
género que nos ha regalado tanto novelas como películas de las inolvidables, es
cierto. Pero a mí, lo reconozco, siempre me cuesta. Partiendo de esto, que
condicionará seguramente mi impresión, sentí curiosidad por esta “Fury”, “Corazones de acero” en castellano, ovación cerrada una vez más
para esas comerciales mentes que se dedican a esto de traducir títulos de
pelis/libros.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Rabia (Stephen King)
Stephen King vuelve hoy por el Desván y lo hacemos con una novela
de esas que se escapan un poco a su tendencia habitual. “Rabia” es la primera de las novelas en las que Stephen King se
convirtió en Richard Bachman. Un pseudónimo que surgió casi por exigencia
editorial, en esa idea que imperaba de dejar un tiempo reposar la publicación
de cualquier novela. Richard Bachman surgió para no saturar las listas de
novedades, y al mismo tiempo sirvió para aglutinar una serie de historias que,
como decía, escapan un poco a la línea más habitual en King.
“Rabia” es una novela curiosa
porque tiene su historia más allá de las páginas, que muchos conoceréis y
después veremos. Pero entre páginas, tenemos la historia de Charles Decker, un adolescente que ya
intuimos atormentado y vamos
adivinando algo inestable desde las
primeras páginas. Y todo va a materializarse una mañana, prácticamente en un
arrebato y tras una fuerte discusión. Decker agarra un rifle, asesina a su
profesora y retiene a todos sus compañeros de colegio, desatando así su
particular rabia.
Y aquí comienza lo interesante,
porque lo que tiene todos los visos de ir a convertirse en una espiral de
sangre y violencia resulta ser otra cosa. King siempre me aparecido un gran
constructor de universos, capaz de desafiar las leyes más incuestionables de
nuestra realidad en pos de las suyas propias. Tan pronto nos planta una cúpula
que aísla totalmente un pueblo entero, como nos presenta la posibilidad de
viajar al pasado para poder cambiarlo. Al final lo que consigue es arrastrar al lector hacia su terreno,
encerrarlo en esa burbuja que ha creado, para contarle lo que quiere contarle.
Y esta novela es un buen ejemplo. Cuando uno de tus compañeros empuña un rifle
y se planta frente a toda la clase, las reglas también cambian.
Y el universo de King es aquí
poco más que un aula. Sí, vale, hay vida en el exterior. Está la policía que
intenta que Decker cese en su empeño. También la prensa comienza a ver en el
acto del joven Decker una noticia. Pero lo interesante ocurre dentro, donde
“Charlie” comienza a hablar de su vida, a desgranar
sus sombras, y a incitar a que los demás hagan lo propio. Y la cosa
funciona. Quizás cuando entre la vida y la muerte hay solo una bala desaparecen
los tabús, las apariencias quedan hechas trizas y los secretos pierden parte de
su sentido. King nos zambulle un poco en estas ideas, jugando con tensiones e inesperadas simpatías,
creando un clima de tensión psicológica
que nos impulsa a llegar al final. Incidiendo en esos fantasmas que todos
tenemos y que afloran en circunstancias extremas.
Nos queda una parte de la
historia por contar, la que va más allá de la novela. Hay ediciones antiguas en
bibliotecas y de segunda mano, y al parecer está incluida en algunas
colecciones, pero “Rabia” no es un libro sencillo de encontrar hoy en día. Vio
la luz en 1977 y, tras su publicación, comenzaron a darse varios casos en las
escuelas norteamericanas: Estudiantes armados que irrumpían en las aulas
secuestrando al resto de sus compañeros de clase, a veces con consecuencias
fatales. Cuando la policía registró las pertenencias de uno de estos jóvenes, Dustin Pierce, en 1989,
halló un ejemplar de esta novela entre ellas. Fue uno de los primeros casos, y el
principio del fin. King no podía soportar la idea de que su historia pudiese
estar inspirando este tipo de actos, o alentando la posesión de armas. Así que “Rabia”
terminó siendo retirada de las librerías.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Aniquilación (Jeff VanderMeer)
Jeff VanderMeer era hasta hace no mucho uno de esos ausentes aún en
mi biblioteca. “Aniquilación”, la
novela con la que me estrené con él hace ya unos meses, me la descubría una vez
más Mientrasleo y es la primera de una prometedora trilogía que en solo unos meses ya ha
llegado a las librerías. Y aunque siempre tendamos a asociar las series
literarias con montones de páginas, no es el caso. “Aniquilación” es breve,
poco más de doscientas páginas que se devoran en un par de sentadas. Y que
tienen un dejo especial, diferente, que es uno de sus grandes puntos fuertes.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Magical girl (2014)
Reconozco que no soy yo el
espectador más inclinado hacia el cine patrio, pero siempre hay películas que
se van colando entre esa suerte de lista de deseos que todos vamos
construyendo, papel o no mediante, consciente o inconscientemente. 2014 ha
traído unas cuantas, y “Magical girl”,
del madrileño Carlos Vermut, ha sido
una de esas películas. Me topé con ella casi por primera vez con una estupenda reseña que nos dejaba Ismael Cruceta,
y después se fueron sucediendo más opiniones y más recomendaciones. Hoy por fin
toca subírmela al Desván.
miércoles, 4 de marzo de 2015
Soy leyenda (Richard Matheson)
Cuando nos acercamos a ese tipo
de historias que nos trasladan a un fin del mundo, o al menos a un fin de la
civilización tal como la conocemos, tendemos a pensar a veces en puñados de
acción, o en un ritmo endiablado. Por no hablar de los zombis, que han hecho
mucho por acentuar aún más esa idea ante lo apocalíptico. Así que hoy he
querido subirme al Desván esta “Soy
Leyenda”, todo un clásico que Richard
Matheson nos dejaba a mediados de los 50, y que sigue otra línea totalmente
diferente.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Lost in translation (2003)
Abordando hoy un género de esos a
los que no soy tan asiduo, llegamos a la archiconocida “Lost in translation”,
un filme que regresó a mí esta vez en forma de reposición televisiva. Una
película con la que me he topado varias veces y que puedo decir que es un caso
extraño. Porque no es mi género, ni siquiera el reparto se cuenta entre mis
favoritos, pero es de esas historias que nunca me han chirriado, que no me
canso de ver.
miércoles, 18 de febrero de 2015
Las vírgenes suicidas (Jeffrey Eugenides)
“La verdad era esta: comenzábamos a olvidar a las hermanas Lisbon, y no recordábamos nada más. Ya se desvanecía el color de sus ojos, la situación de sus lunares, hoyuelos y minúsculas cicatrices. Hacía tanto tiempo que no veíamos sonreír a las hermanas Lisbon que ya nos costaba recordar sus apretados dientes”
A veces uno se topa con historias
de las que no es fácil hablar, y recomendarlas ya es todo un riesgo. Jeffrey Eugenides nos deja con “Las vírgenes suicidas” una de esas
historias. Cuesta olvidarla ya como historia. Como mera sucesión de hechos,
está destinada a impactar y a remover al lector. Porque es una ficción que roza
la realidad, lo vemos en muchos de los temas que Eugenides abarca en estas
páginas. Quizá su mayor mérito sea precisamente ese: haber sabido aproximarnos
a esa particular fuerza que desprende lo
real, lo que vemos más próximo que imposible.
miércoles, 11 de febrero de 2015
As above, so below (2014)
“As above, so below” es otra de esas rarezas que de vez en cuando
me da por subirme al Desván. Otra de las que, al menos de momento, no
encontraremos en nuestras carteleras. Volvemos al found footage, al bajo presupuesto, al terror y a esa grabación
casi subjetiva en primera persona. Y en este caso tenemos un filme que apuesta
descaradamente por la claustrofobia que genera un escenario de sobra conocido
por todos: nada menos que las catacumbas
de París.
miércoles, 4 de febrero de 2015
Kallocaína (Karin Boye)
En un mundo deshumanizado, en una
sociedad autoritaria en la que el
individuo se halla sometido al grupo, al Estado, nos encontramos con Leo
Kall. Leo, que vive junto a su mujer y trabaja como científico, dará con un
descubrimiento cuyas repercusiones no puede ni imaginar: la Kallocaína. Una suerte de suero de la
verdad. Una sustancia que, una vez inyectada en el cuerpo, reprime cualquier autocontrol
por parte del sujeto. Y cuando eso ocurre, cuando cada uno no puede evitar
decir lo que realmente piensa, Kall se topará con algo peligroso para el
Estado.
De esta premisa parte la novela
que hoy me traigo al Desván. Muy en la línea de esas grandes distopías clásicas
que proliferaron en torno a los años 40 (“1984”, o “Un mundo feliz”,
la sueca Karin Boye nos dibuja aquí
otra de esas sociedades totalitarias, en las que el Estado ejerce un control
casi absoluto. Abarcando aspectos como la
educación, la cultura, la propia natalidad, llegando a invadir la esfera íntima de la población. Boye, que
durante su vida entró en contacto tanto con la Unión Soviética como con la
Alemania de Hitler, plasmó aquí sin duda el miedo, la inquietud del futuro ante
lo que sus ojos veían.
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