“La verdad era esta: comenzábamos a olvidar a las hermanas Lisbon, y no recordábamos nada más. Ya se desvanecía el color de sus ojos, la situación de sus lunares, hoyuelos y minúsculas cicatrices. Hacía tanto tiempo que no veíamos sonreír a las hermanas Lisbon que ya nos costaba recordar sus apretados dientes”
A veces uno se topa con historias
de las que no es fácil hablar, y recomendarlas ya es todo un riesgo. Jeffrey Eugenides nos deja con “Las vírgenes suicidas” una de esas
historias. Cuesta olvidarla ya como historia. Como mera sucesión de hechos,
está destinada a impactar y a remover al lector. Porque es una ficción que roza
la realidad, lo vemos en muchos de los temas que Eugenides abarca en estas
páginas. Quizá su mayor mérito sea precisamente ese: haber sabido aproximarnos
a esa particular fuerza que desprende lo
real, lo que vemos más próximo que imposible.











