martes, 26 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Vostok: enigmas bajo el hielo
Si algo parece haber obsesionado al ser humano desde siempre es lo desconocido. La Historia nos dice que, desde que se tiene constancia, nuestra especie se ha lanzado a la investigación de lo que no comprendía o no conocía. Desde el más arcaico nomadismo hasta las modernas expediciones, siempre hemos querido conocer más acerca del planeta que habitamos. Y casi siempre nos hemos llevado grandes sorpresas.
Hoy en día, sumidos en la era del progreso científico, nuestras miras parecen haberse fijado en objetivos más lejanos. La Tierra parece habérsenos quedado pequeña muy pronto y ahora es el Cosmos el que parece saciar esa innata curiosidad. Y no dejamos de mirar al cielo a sabiendas de que, en lo infinito, siempre encontraremos con qué alimentarla.
Porque parece imposible que, en pleno siglo XXI, algo se nos haya pasado por alto. Tras tantos avances tecnológicos y tanto capital invertido, ¿es posible que exista aún algún rincón en nuestro planeta desconocido, al que ni siquiera hoy en día podemos acceder? La respuesta está muy al Sur, en pleno corazón del Continente Perdido.
lunes, 21 de marzo de 2011
Un autógrafo
Simón dio un nuevo trago a su cerveza y se inclinó, dirigiendo su atención al otro lado de la barra. Eran las cuatro de la madrugada y el local, al que solía acudir casi todos los sábados, estaba ya más bien desierto. Sin embargo, justo al otro extremo de la barra, una mujer apuraba su copa con la mirada fija en el licor. Era pelirroja, a buen seguro teñida, y no demasiado delgada. Como detectando la atención de Simón, alzó fugazmente un rostro que reveló unos ojos color avellana que se posaron en él por un instante.
El “Best of you” de los Foo Fighters salía regurgitado de los altavoces, y Simón decidió evitar dilucidar lo que aquellos ojos podían haber querido susurrarle si fuesen labios. Se volvió y procuró sumergirse de nuevo en la conversación que sus amigos mantenían.
lunes, 31 de enero de 2011
¿Estamos preparados?
En plena Crisis Económica Global, 2011 arranca con una revuelta ante los gobiernos de algunos de los principales países de Oriente Medio. La miseria y el elevado índice de paro parecen haber hecho rebosar el vaso de la paciencia del Pueblo. Un vaso que durante décadas se ha ido llenando de represión y corruptela, aunque la “revolución” no haya estallado hasta ahora. Curiosamente, por cierto, en un Movimiento casi coordinado a través de algo tan demonizado en los últimos tiempos como las redes sociales.
El resultado son cientos de miles de personas que han decidido echarse a la calle para defender sus derechos. Auténticas mareas humanas buscando un Cambio que parece cada vez más sólo cuestión de horas.
Mirando un poco más allá de las responsabilidades, la censura, la represión, y la actualidad de todas las noticias que van llegando sobre todo desde Egipto, toda esta situación me ha hecho preguntarme algo: ¿Realmente estamos tan lejos? Más allá del mero matiz geográfico del término, por supuesto.
jueves, 27 de enero de 2011
"El pasaje" (Justin Cronin)
“El pasaje” es la primera novela que llega a España del americano Justin Cronin. Profesor de la Universidad de Rice, ha venido compaginado su labor docente con la escritura creativa. Hasta 2010 había cosechado un notorio éxito en Estados Unidos. Tras la publicación de “El Pasaje”, novela de la que hoy nos hacemos eco, sus páginas han conseguido traspasar fronteras.
Se trata de uno de los últimos exponentes de lo que se ha dado en llamar “novela apocalíptica”, tan en boga. En “El Pasaje”, un truculento experimento militar comienza a fraguarse entre las élites políticas estadounidenses. Un grupo de científicos parecen haber descubierto en plena selva boliviana una sustancia capaz de disparar la esperanza de vida humana. Sin embargo, son escasos los miembros de esta expedición que sobreviven, y los que lo hacen portan un enigmático hantavirus.
viernes, 21 de enero de 2011
Buried (2010)
Pocas películas en los últimos meses han logrado dar tanto que hablar. “Buried”, el último trabajo como director del gallego Rodrigo Cortés, ha logrado cosechar prestigiosos premios como el Cinematográfico José María Forqué, o el Melisès de Oro entregado en el Festival de Sitges. “Buried” ha resultado también premiada en otros festivales internacionales: obtuvo, entre otros, el Premio del Público en el Festival de Estrasburgo, y otros galardones en Deauville y París. Tampoco está exenta de polémica, con su posible exclusión de los Oscar tras una supuesta carta que uno de los guionistas remitió a los académicos.
martes, 11 de enero de 2011
"Fantasmas" Chuck Palakniuk
Chuck Palahniuk, que obtuvo popularidad con la publicación de “El Club de la Lucha”, merece también un hueco en este desván. Ya consagrado, publica “Fantasmas”, una obra que llega a España en su primera edición traducida en 2006.
Todo el bucle mordaz de “Fantasmas” comienza con un anuncio. Una nota distribuida por toda la ciudad que reza: “Retiro para escritores. Abandone su vida durante tres meses. Desaparezca sin más”. Algo más de una quincena de personas acuden a la peculiar llamada. Cada una de ellas imaginando una suerte de idilio, alejados del mundo. Concentrados en la única preocupación de la labor creativa.
lunes, 20 de diciembre de 2010
"Benjamin" (Federico Axat)
“Benjamin es solamente un niño. Pero ya ha aprendido lo que es el odio. Ben odia a su madre, y al egoísmo en que ella se ampara. Tiene miedos, como cualquiera. Miedos infantiles, irracionales. Pero nada le impide, llegado el momento, desaparecer. Completamente agobiado, decide refugiarse en el desván de su propia casa. Un lugar en el que sabe que nadie podrá encontrarle.
Su peculiar huida, concebida sólo para durar varias horas, se verá sin embargo prolongada. Ben descubre que goza de una posición privilegiada. Un lugar desde el que puede descubrir facetas desconocidas de las personas con las que convive. Los secretos de su padre, su madre, y su hermana van mostrándose ante él como si se tratase de una película.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Sola
La casa, desvencijada, se alzaba sobre una discreta colina a las afueras de la ciudad. Dominaba uno de esos guetos que carecen de atractivo alguno: en ellos, la gente simplemente luchaba día a día por despertarse al siguiente. La pobreza parecía estancada en cada rincón, y la tristeza se asomaba tras cada puerta. Las calles acogían una extraña mezcolanza de olores: orín, basura, pescado que hacía días que había dejado de ser fresco. Miseria.
En aquellos días, todo el mundo se refería a lugares como aquel como “Barrios B”.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
"La Dama Número Trece" (José Carlos Somoza)
Salomón Rulfo es un profesor desempleado, amante de la poesía, algo bohemio, y atormentado por un amor pasado. Una noche, sufre una horrenda pesadilla: en una extraña casa se perpetúa un crimen múltiple. En un principio, Rulfo decide no darle mayor importancia de la necesaria, pero el extraño sueño es recurrente y se repite noche tras noche, como si fuera una extraña proyección.
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jueves, 28 de octubre de 2010
Invierno
Por fin había llegado el invierno. Para quedarse. Habían regresado las lluvias, el viento feroz, las nubecillas de vaho, residuos de las palabras. Incendios en las conversaciones a pocos grados de temperatura.
Por fin se había ido el calor, y las calles repletas de críos ociosos. Y las toallas extendidas sobre la arena, y las minifaldas, aunque no tanto. Por fin las playas se habían quedado vacías, desiertas, olvidadas. Habían desaparecido las terrazas en los bares, y agonizaban las canciones del verano. Por fin se habían ido las noches interminables, y el color.
Quizás por eso me gusta el invierno, de la misma manera que una fotografía en blanco y negro. Respiran la misma suerte de misticismo. El color, a veces, sólo disfraza la esencia de las cosas.
miércoles, 13 de octubre de 2010
La mejor sonrisa
Sara observó con contrariedad el abundante número de informes que se apilaban al extremo de la mesa. La oficina se había sumido en el silencio del fin de turno. Los teléfonos habían dejado de sonar, casi todos los ordenadores habían cesado en su zumbido perpetuo, y los ventiladores ya hacía rato que no funcionaban. Sara aún mantenía la luz encendida y su despacho se había convertido en la luminosidad que disentía de la calma, el silencio y la soledad. Echó un fugaz vistazo a su reloj de pulsera para recordarse que hacía veinte minutos que debía haber abandonado el edificio.
Aquella quietud la intranquilizaba de modo inexplicable. Ella no quería calma, necesitaba ajetreo. Necesitaba que los teléfonos sonasen, que el teclear de sus compañeros en sus ordenadores le perforase los oídos y de vez en cuando alguien tropezase con alguna de esas horribles papeleras metálicas. Necesitaba que el mundo le recordase cada poco que continuaba girando. Pensaba en eso cuando comenzó a escuchar los pasos desde el final del pasillo. Parecieron sacarle de aquel pequeño y absurdo trance, y regresó a la anodina labor de archivar informes.
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