Además
del título del clasicazo que hoy me traigo al Desván, se denomina vértigo a la
sensación que un servidor tiene ahora mismo, delante de una pantalla en blanco,
y dispuesto a llenarla para hablaros de una película de Alfred Hitchcock. Un
hombre con sombras, muchas, en la esfera más personal, pero un auténtico genio
indiscutible tras la gran pantalla. “Vértigo”, que veía la luz en 1958, es uno
de sus filmes más conocidos, y precedió un poco la época, para mí, más
brillante del cineasta británico. Estábamos a sólo un año de descubrir “Con la
muerte en los talones”. O a sólo dos de sobrecogernos con “Psicosis”. Habría que
esperar aún para toparnos aquella célebre “Los pájaros”.
