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martes, 25 de mayo de 2010
miércoles, 19 de mayo de 2010
Paleta y muerte (Parte 2/3)
-4-
·······- No puede estar hablando en serio, comisario. – La voz del inspector Amador Sánchez al otro lado de la línea había adquirido un tono de incredulidad que llegó a molestar a Pablo.
·······- Completamente. Lo he comprobado.
·······- Pero puede tratarse de una coincidencia.
·······- Me parece excesiva casualidad. Te aseguro que lo he comprobado, Sánchez. ¿Estás seguro de que encontramos el cuerpo el martes?
·······- Por completo. Yo mismo levanté acta, lo recuerdo.
·······- Pues, justo el día anterior, mi hija hizo un dibujo de esa puta fábrica. Justo de la zona en la que encontramos a esa chica muerta. Si es una casualidad es muy inoportuna.
·······- Desde luego. – Convino su compañero. – Pero, ¿le ha preguntado usted por qué decidió dibujar justo esa zona? Es simplemente una fábrica abandonada, ni siquiera hay árboles, no hay nada que pueda llamar la atención.
·······- Dice que no puede explicar por qué pinta lo que pinta. Parece que las imágenes le llegan casi como por arte de magia y ella simplemente las plasma. ¿Crees que puede ser?
·······- Francamente, lo dudo, comisario. Creo que simplemente es una casualidad, no deberíamos darle mayor importancia.
·······- Espero que tengas razón. Es como si mi hija recibiese una información que no sabe interpretar, quién sabe de quién o de dónde.
·······- ¿De verdad cree usted en esas cosas?
·······- No hasta ayer. Pero, Sánchez, no sabes lo que es llegar a casa y ver que tu hija ha dibujado justo la zona en la que has estado hace sólo unas horas examinando un cadáver. ¡Justo esa puta zona!
·······- Relájese, comisario. Este caso nos está desquiciando a todos, pero tenemos que mantener la calma.
·······- Después te veo, Sánchez. – Se despidió Pablo, y colgó.
martes, 11 de mayo de 2010
Paleta y muerte (Parte 1/3)
-1-
·······- ¿No crees que deberíamos animarla a salir un poco más? – Comentó Pablo, mientras comenzaban a degustar el postre. Ruth ya había terminado de comer y, como siempre, se había levantado y había regresado a su habitación. A veces cerraba la puerta tras de sí, pero aquel día la mantenía abierta, por lo que podían observarla desde la cocina. Marisa levantó la cabeza. Sin duda, la observación de Pablo la había sorprendido.
·······- ¿Y eso a qué viene ahora? Ruth es así. Lleva así desde pequeña.
·······- Sí, pero, no sé… Me duele verla y pensar en lo que pueda llegar a convertirse.
·······- Puede convertirse en una gran artista. Ya ves que se pasa el día pintando. ¿Has visto lo que pinta? – Preguntó Marisa, con un extraño refulgir en su mirada. Pablo sintió una punzada de culpabilidad.
·······- No… Pero, me refiero a que me duele verla tan sola, tan callada. Ya sabes, tan metida en su mundo. ¿A ti no te pasa?
·······- Posiblemente, en su momento. Pero me he acostumbrado.
·······- ¿Y eso cómo se hace?
·······- Para empezar, pasando un poco de tiempo en casa, con ella. Interesándote por lo que le interesa.
·······- Me cuesta saber lo que le interesa si está así conmigo. – Reconoció él, mientras removía su postre helado para que se deshiciese.
·······- Sí señor, estás hecho un padrazo. – Ironizó ella. – ¿Alguna vez has leído algo acerca de algún genio? No sé… Einstein, Lovecraft, por ejemplo.
·······- No.
·······- Se dice que también eran personas introspectivas, muy cerradas, sin apenas amigos. Gente demasiado dedicada a lo que dominaban. Ruth es igual. Sale cada cierto tiempo con sus amigos, para desconectar, pero la pintura es su vida. Y deberías apoyarle y darle fuerzas. Hoy en día no hay mucha gente que tenga claro qué quiere hacer de su vida. Y ella lo tiene.
·······- Es que no creo que vaya a llegar a ninguna parte pintando.
·······- Ese es tu problema. Tu hija se vuelca en algo hasta obsesionarse, y tú ni siquiera eres capaz de confiar en ella. – Apuntó Marisa mientras se levantaba de la mesa, se aproximaba al fregadero, y depositaba allí su plato sucio. Pablo permaneció en silencio unos minutos, pensando, y finalmente agarró su chaqueta y se dispuso a salir de casa rumbo a comisaría.
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