He de reconocer que la siniestra leyenda de Sweeney Todd me
llamó la atención desde que supe de ella. Quizás porque concentra todos los
elementos que me gusta encontrar en una historia de terror. O quizás porque el
mundo de los asesinos en serie siempre me ha llamado la atención. Siento
curiosidad por conocer los motivos que pueden impulsar a alguien a cometer no
sólo uno, sino toda una serie de horribles crímenes. El caso es que cuando supe
de este filme, que venía en forma de musical y de la mano de Tim Burton, tuve
claro que no me podría resistir demasiado.
