Hay temas especialmente
sensibles, delicados, y complicados de encajar en ciertas historias. La esclavitud en la película que hoy
proyectamos en el Desván bien podría haber sido uno de ellos. Especialmente si
no se opta por la visión estrictamente histórica, sino que el filme pretende
ofrecer algo distinto, dar un paso más allá. Y teniendo a alguien como Quentin Tarantino en la dirección, casi
puede presuponerse que no va a limitarse a lo típico.
