Como algunos ya sabréis, como en
todo, tengo mis debilidades detrás de la gran pantalla. Y alguna vez he
comentado que Danny Boyle se ha ido convirtiendo en una de ellas, consiguiendo unas películas bastante
personales y que tampoco se asientan demasiado en un mismo género. Hoy me lo
traigo de nuevo al Desván con una cruda película que bebe de una historia real.
