Si últimamente me he topado con
una pequeña historia que gira en torno a eso que tendemos a llamar metaliteratura, sin apenas rodeos, sin
demasiados alardes, es la que hoy os traigo al Desván. Hablamos de “El joven
Nathaniel Hathorne” de Victor Sabaté, que tanto Mientrasleo como nuestra Cuentalibros sacaban de sus baúles y colocaban en sus
respectivas estanterías virtuales. Así, como quien no quiere la cosa. Como si
no hubiese husmeadores que, curiosos, pudiesen plagiarles tomando prestada esta
pequeña joya.
