"...Argimiro trató de protestar pero fue inútil, el comisario le cortó de inmediato:
- Que no, hombre, que no, que no hay que ser drástico. Hay otras maneras, más amistosas y, sobre todo más discretas. Se va usted a Ribajo y se cita con él. Verá como todo es más fácil. Hablan un rato, le hace las preguntas pertinentes, siempre desde el respeto y las buenas maneras, por supuesto, y ya verá cómo todo se aclara. ¿No creerá que por haber tenido un desliz con una moza de aldea un representante de Dios va a coger una escopeta y cometer un asesinato? ¡Ni que fuera el primer curita que se salta el sexto mandamiento y deja preñada a una aldeana!..."
Hoy subo al Desván con una novela que me ha brindado un
viaje con el que he disfrutado. Porque “Vías
muertas”, de la vizcaína Susana
López, es una novela negra con
una ambientación muy concreta. Tenemos a nuestro protagonista, Argimiro Pérez,
que tras sobrevivir afortunadamente a un atentado con coche bomba, verá cómo su
vida le conduce hacia un desvío insospechado. Su mujer le abandona y nuestro
Argimiro decidirá trasladarse desde Bilbao a un pueblo de Segovia, buscando la
tranquilidad y huyendo de su pasado.
