La historia que hoy os dejo en el Desván va a trasladarnos a uno de esos pueblos pequeños. De esos en que prácticamente todo el mundo se conoce entre sí y casi nada escapa a la rutina más férrea. O al menos, esa es la impresión que me ha dejado el escenario de “Largas noches de lluvia”, del santanderino Marc R. Soto. Sin embargo, este pueblo adquiere el matiz de especial en el momento en que Rogelio, el dueño del bar, es encontrado muerto por Matías, el cartero. Un Matías que, desesperado, corre entonces a avisar a Anselmo, el boticario y protagonista de nuestra historia.
