El brevísimo relato que hoy he
querido desempolvar en el Desván tiene relación con otra historia de la que
aquí hablamos no hace mucho. Una novela corta, “La chaise-longue victoriana”,
que nos traía un terror psicológico un tanto ecléctico y muy particular. La
propia autora, Marghanita Laski, mencionaba en el prólogo este relato como
influencia.
