La historia que este martes me
subo al Desván es como uno de esos caramelos que duran sólo un rato. Después se
consumen, sin que apenas nos hayamos dado cuenta, pero nos dejan un regusto muy
agradable. “Un monstruo viene a verme”,
de Patrick Ness, está constantemente impregnada de unos tintes de fábula.
Una cruda fábula, cabría aclarar, que desde luego no va exclusivamente enfocada
hacia el público infantil.
Es la historia de Conor, a quien
vamos conociendo desde la primera página. Su madre está enferma, su padre está
lejos, él es maltratado constantemente en el colegio y tiene una amiga, Lily.
Una amiga que conserva desde su más tierna infancia pero cuya relación se ha
resentido últimamente.
Y una noche, poco después de las
doce, se cumple lo que ya nos avanza el título. Un monstruo visita a Conor en
su habitación. No es de esos monstruos abominables y pesadillescos, no. Y tiene
sus intenciones, tiene su papel en la trama, pero esa ya es la parte que el
lector deberá descubrir por sí mismo.