Más de una vez os he comentado que no soy demasiado de
relecturas, salvo excepciones muy contadas. Pero ayer mismo me ocurrió con esta
novela, que leí hace unos años. Rebuscando y reordenando la estantería me topé
con ella y recordé el buen rato que me hizo pasar, precisamente hace unos
cuantos veranos. Y me dije que, aún a deshora, aquel libraco estaba
reclamándome su hueco en este Desván.
