Si hay una gran virtud en “Invierno humano”, esta novela de Kiko Labiano que hoy me traigo al
Desván, es que no tarda en aprisionar al lector. Y es algo que hacía cierto
tiempo que no me ocurría: dar con una novela que engancha prácticamente desde
la página uno. “Invierno humano” es así, atrapa desde el inicio, desde la
frenética persecución que abre la novela y tras la que no podemos evitar
empezar a hacernos preguntas, buscar motivos, anticipar porqués.
