“Cuando yo era pequeña mi abuelo sufrió una trombosis y
estuvo muy malito. Los médicos no nos dieron ninguna esperanza, pero salió de
la situación y siempre nos contó que vio un túnel con una luz al fondo. Al
final del mismo, un grupo de personas le llamaba y tiraban de él hacia la luz.
Sin embargo, le dio miedo y retrocedió. En ese momento fue cuando despertó. Él
nunca lo ocultó e incluso se lo dijo a los médicos, pero le contestaron que
tenía la fiebre muy alta y como consecuencia estaba delirando. Mi abuelo decía
con cierta ironía: - ¿Y no se puede
delirar con un campo de flores o con el mar? ¿Tiene que ser un túnel lo que ve
toda la gente que está tan cerca de la muerte?”
