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jueves, 13 de abril de 2017

El bar (2017, Álex de la Iglesia)


Hacía tiempo que no me encontraba con una película como “El bar”. Con Álex de la Iglesia en la batuta, con nombres contrastados en el reparto como Blanca Suárez, Carmen Machi, Mario Casas… y con una campaña de marketing más que digna considerando que el cine español siempre parece un poco “el tapado” en este sentido. 


Los ingredientes parecían apetecibles, la promesa de intriga, claustrofobia, y ese toque tan “De la Iglesia” que no suele dejar a nadie indiferente me “cazaron” en esta ocasión. Para quienes no hayáis visto alguno de los innumerables tráilers, la cosa comienza en un bar cualquiera, una mañana cualquiera y en una ciudad cualquiera, que en este caso resulta ser Madrid. Varias personas que ni siquiera se conocen, varias de esas conversaciones soldadas en la rutina, incluso varias de las típicas discusiones de turno. Cuando uno de los clientes del bar decide salir a la calle, recibe un disparo en la cabeza. A partir de aquí, se desata el pánico y se dispara (redoble de tambores) la tensión entre todos los que permanecen en el bar. 

jueves, 23 de marzo de 2017

Logan (2017, James Mangold)


Puedo decir que llegué a “Logan”, el último estreno de James Mangold en nuestra cartelera, desde un paganismo casi total. Con más bien poco bagaje en esa figura original del Lobezno del universo Marvel, protagonista en esta cinta. Extraño en mí, que prefiero acercarme antes a las versiones originales, sobre todo si son literarias. ¿Por qué he visto entonces “Logan”, me pregunto y os preguntaréis? Supongo que por uno de esos impulsos de cinéfilo extraño.


lunes, 27 de febrero de 2017

El informe de Brodeck (Philippe Claudel)


“…Al principio, el pueblo acogió al Anderer como a una especie de personalidad. Por lo demás, en todo aquello había algo mágico. La gente de aquí no es de carácter abierto. Seguramente, en parte se debe a nuestro paisaje de valles y montañas, bosques y gargantas, y a nuestro clima de lluvias, nieblas, heladas, tormentas de nieve y grandes calores. Y la guerra, por supuesto, no arregló las cosas. Cerró las puertas y las almas todavía más y les echó un candado, poniendo lo que contenían a cubierto de la luz...” 

Claudel lo ha vuelto a hacer. Volvió a aparecer, después de tanto tiempo. Sin un motivo aparente, sin un interés particular. En uno de esos momentos en que tendemos a invocar a la casualidad por no hurgar en más porqués. Había tenido tan solo un acercamiento previo al francés, aunque cómo olvidarlo. Claudel, como empezaba diciendo, lo ha vuelto a hacer y me ha dejado exactamente el mismo poso, la misma mezcla de sensaciones, la misma impresión de que algo ha cambiado en el lector tras pasar la última página.